13/04/2026
Buenas prácticas
Desde la Agrupación de Lengua y Cultura Españolas (ALCE) de Ámsterdam, nos llega una interesante propuesta didáctica que demuestra cómo los videojuegos pueden convertirse en aliados eficaces para fomentar la lectura y el pensamiento crítico en el aula
El docente Vicente Pérez Lamas ha incorporado el videojuego El Profesor Layton y la Villa Misteriosa como herramienta de apoyo en sus clases de español, especialmente en los niveles B1.1, B1.2 y B2.1. En estos cursos, los materiales didácticos incluyen un elevado número de diálogos, lo que plantea la necesidad de trabajar el paso de la expresión oral a la escrita de una manera significativa.
La propuesta surge, además, de un contexto muy concreto: el alumnado de estos niveles se encuentra en una etapa de transición entre primaria y secundaria, lo que implica procesos de adaptación que, en muchas ocasiones, se traducen en cansancio al final de la jornada. Ante esta realidad, y teniendo en cuenta el interés del alumnado por los videojuegos, se plantea una dinámica que combina aprendizaje y motivación.
La metodología es sencilla y altamente participativa. El grupo se sitúa frente a la pizarra digital interactiva, donde se proyecta el juego desde un iPad que actúa como centro de control. Cada estudiante participa por turnos de 90 segundos. Durante su intervención, realiza la lectura en voz alta de los diálogos que aparecen en pantalla, mientras el resto del grupo sigue la lectura en silencio. El docente acompaña el proceso resolviendo dudas de vocabulario.
Tras la lectura, el alumnado se enfrenta a los retos que propone el juego, basados generalmente en la lógica, como seleccionar los elementos adecuados para resolver una situación concreta. Esta dinámica no solo favorece la comprensión lectora, sino que también estimula el razonamiento y la toma de decisiones.
Uno de los aspectos más destacables del uso de este videojuego es la calidad lingüística de sus textos. El lenguaje es de nivel intermedio y neutro, con una ortografía cuidada, lo que permite trabajar estructuras propias de la conversación, así como narraciones y descripciones. Estos modelos sirven de base para actividades posteriores de expresión oral e interacción, así como para la redacción de textos como cartas informales.
Además, el componente visual del videojuego refuerza la memoria y facilita la transferencia de lo aprendido a otras tareas. De forma amena, el alumnado practica también aspectos gramaticales como el uso de tiempos verbales —especialmente el pasado y los imperativos— y la acentuación, que suele presentar dificultades derivadas de las características fonológicas de su lengua materna.
Esta experiencia pone de relieve el potencial de los recursos digitales y, en particular, de los videojuegos, como herramientas didácticas que enriquecen los procesos de enseñanza-aprendizaje.
18/03/2026
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